No imagino nada más áspero que tu piel de gallina
contra la pared de la sala,
la pared de fuego sin calor.
Los resortes de la puerta del garaje suenan,
se dilatan y contraen.
Ni eso interrumpe tu llegada.
Cerca a mi,
contra la pared de la sala
Golpeas...
suave
nuestras carnes
húmedas de sexo.

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