sábado, 23 de octubre de 2010

WALKING AROUND

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerias y en los cines
marchito, impenetrable
como un cisne de filtro navegando
en un agua de origen y ceniza.
El olor de las peluquerias me hace llorar a gritos;
solo quiero un descanso de piedras o de lanas
solo quiero no ver establecimientos ni jardines
ni mercaderias, ni anteojos ni ascensores.
Sucede que me canso de mis pies y mis uñas y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.
Sin embargo, seria delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Seria bello ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frio.
No quiero seguir siendo raiz en las tinieblas
vacilante, extendido, tiritando de sueño
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra
absorviendo y pensando, comiendo cada dia.
No quiero para mi tantas desgracias.
No quiero continuar de raiz y de tumba de subterraneos
solo de bodega con muertos ateridos
muriendome de pena.
Por eso, el dia lunes arde como el petroleo
cuando me ve llegar con mi cara de carcel
y aulla en su transcurso como una rueda herida
y da pasos de sangre caliente hacia la noche
y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas humedas
a hospitales donde los huesos salen por la ventana
a ciertas zapaterias con olor a vinagre
a calles espantosas como grietas
Hay pajaros de color de azufre
y horribles intestinos colgando
de las puertas de las casas que odio.
Hay dentaduras olvidadas en una cafetera
hay espejos que deberian haber llorado
de verguenza y espanto.
Hay paraguas en todas partes y venenos
y ombligos.
Yo? Paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido.
Paso. Cruzo oficinas y tiendas de ortopedia
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lagrimas sucias.

Pablo Neruda